MIS CUATRO LIBROS EDITADOS

MIS CUATRO LIBROS EDITADOS

miércoles, 26 de agosto de 2009

Una aventura en el siglo XVIII - por Eliane Bösch

Elizabeth salió esa mañana de su casa, una humilde granja donde vivia con su madre, padre y dos hermanas, en Derbyshire, Inglaterra.
Quería pasear un poco por los bosques aledaños al castillo Willshire, que tenía árboles frondosos y muy antiguos, dando una bella sombra al caminante. Además, estaba bordeando un lago de aguas azules, con unas fuentes de mármol muy bellas. Alrededor todo estaba verde, pues ya había llegado la primavera. Estaba caminando por un pequeño sendero, cuando sintió unos gritos y el galope de un caballo. Enfrente suyo venía una cabalgadura desbocada, con una mujer tomada de las crines y pidiendo ayuda; ella se paró en medio del camino, abrió sus brazos y empezó a decir: - hoo... hooo... - y allí al llegar , el caballo empezó a frenarse... y ella le tomó las riendas que estaban sueltas y seguía diciendo: - hoo...hooo, caballito lindo, tranquilo, tranquilo...señorita permanezca quieta... - y luego la ayudó a bajarse pues la vio muy pálida. La desconocida la abrazó y se puso a llorar diciendo: - Vd.me salvó... me salvó... -´
Elizabeth la tranquilizó y se pusieron a conversar. Entonces Rachel le explicó que el caballo se asustó al cruzarse una liebre , a ella se le cayeron las riendas y el animal empezó a galopar sin control. Su nueva amiga le explicó que el caballo se iba a parar cuando llegara a la casa... Siguieron conversando y cuando Rachel se sintió mejor, su nueva amiga la acompañó caminando y llevando por las riendas al animal, hacia el castillo pues ahí vivía ella con su hermano Robert Willshire, dueño después de la muerte del padre. Al llegar Rachel tuvo que explicarle al hermano lo pasado y este entonces,agradeció a Elizabeth, mirándola muy fijamente con esos ojos profundos que tenía. Ella se sintió sorprendida pero también muy halagada. Al querer retirarse, el le dijo: - por favor, ¿quiere quedarse a tomar el te con mi hermana? - y desde ese momento empezó una bella amistad entre las dos mujeres, con anuencia del dueño de casa.
Iban y venían del castillo a la granja pues se habían acoplado muy bien. Tanto es así que Rachel pidió hacer algunos trabajos ayudando a su amiga... y esta le enseño de buen grado, algunos menesteres de la granja.
Un día Rachel invitó a su amiga a un baile que se efectuaba en un castillo vecino. Ella no queria ir por no tener vestimenta adecuada. Pero ella le prestó uno de sus vestidos y quedó finamente engalanada, con un peinado alto que remarcaba su bello cuello. Al tomar el carruaje para el baile, la vio Robert quien se quedó en silencio, observándola detenidamente con ojos inquisidores. Ella notó esa mirada y se sintió muy emocionada y halagada.
Cuando comenzó el baile, el la invitó y ella lo acompañó con agrado... no hablaron pero el toque de sus manos cada vez que la danza lo indicaba, los sorprendió gratamente. Al volver Rachel notó mucho silencio en la pareja. Al estar a solas con el hermano, le preguntó que pasaba entre él y su amiga. Este gruño un - nada - Pero ella insistió y cuando vio la incomodidad de este, empezó a reir y dijo: - ¡ah, estás enamorado! Era hora... me alegro tanto pues Elizabeth es muy buena y se que te va a hacer muy feliz. - Pero en seguida el hermano exclamó: - no, no... eso no es posible...yo no...no... -
Pero ella sabía que ese amor era imparable.Además había visto la mirada enamorada de su amiga. Asi que se fue frotando sus manos por el casamiento en puerta.
Al otro día llegaba Elizabeth a las puertas del castillo, cuando Robert salía. Se saludaron con una breve reverencia y cada uno siguió su camino. Ella saludó a su amiga quien en seguida empezó a comentar el enamoramiento de ambos. Ella lo negaba pero al mismo tiempo se ruborizaba... En ese momento volvió Robert y se dirigió a la biblioteca, sin emitir palabra. La hermana aprovechó la ocasión para pedirle a su amiga que le trajera un libro pues ella iba a pedir que preparen el te.
Al entrar Elizabeth lo vio mirando por la ventana, pero al notar su presencia se volvió vivamente. Se quedaron mirando en silencio. Luego ella se dirigió al estante para buscar el libro... pero el le cortó el paso. Ella no sabía que actitud tomar pero al querer pasar, el se acercó más y en un impulso la tomó de la cintura y sus labios se tocaron. ¡Fue como una explosión de colores...! los sentimientos afloraron y sus besos fueron cada vez más apasionados. Después de una eternidad, ella se soltó y sin decir palabra pero con la cara radiante, tomó el libro... lo volvió a mirar con una bella sonrisa, y se alejó. El no sabía que hacer...no habían dicho una sola palabra, pero los hechos fueron muy claros.
Llegó con el ejemplar en la mano , se lo alcanzó a su amiga y esta noto la dicha en su cara: - ¿mi hermano se declaro? - - no, pero... - y fue interrumpida por Robert que salía diciendo: - Elizabeth ¡te amo con todo mi corazón!¿quieres hacerme el honor de ser mi esposa? -
Ambas mujeres lo miraron... y al asentir la implicada, los tres rieron.

Así es como otro amor empezaba a florecer.

viernes, 21 de agosto de 2009

Heterogéneo mundo - Gladys Acha



Aqui presento a la poeta y amiga, Gladys Acha, que vive en Punta Alta, Buenos Aires, Argentina.Del libro "Contrapunto" de Gladys Acha y Sergio Soler:


Las horas me traspasan el cuerpo
petrificado de esperas ancestrales.
Tus besos duermen plácidos
el sueño inerte y solitario
Mis manos se desgajan en caricias
dedicadas a las palabras que aguardan
Un mundo milenario gira
en torno a mi mundo estático.
Tu mundo ausente
y en medio de todo ello
nuestro mundo,
vertiginoso y paciente
rutinario y atipico
revolucionario y parco
reprimido y libre
Nuestro mundo y yo esperamos tu regreso
para volver a girar.

Gladys Acha











martes, 11 de agosto de 2009

ENCUENTRO EN EL TREN . - Eliane

Hoy les traigo un cuento corto que no se ubica en el siglo XVIII... sino en el siglo XXI. Pero... podrán ver que la musa inspiradora sigue firme!!!
Esto se lo dedicó a mi amiga Graciela, que ha viajado en este tren.

Ella tomaba todos los días el mismo tren en Longchamps e iba hasta la siguiente estación, Glew, donde el mismo tren volvía en dirección a Constitución. Esto lo hacia pues tenía un problema de columna y no podía viajar parada. Ella se sentaba en el asiento de uno.
Todos los días a la misma hora, tomaba el tren en Glew, en ese mismo vagón, un joven que siempre iba con una cartera colgada del hombro, y un libro en la mano.El era una persona común, nada que lo hiciera destacarse, de alrededor de 30 años, vestido sencillo con un vaquero y una camisa.Tenía la cabellera larga, sostenida atrás con una gomita.
Empezaron a notar su presencia, al mismo tiempo. Ella empezó a mirarlo... le intrigaba el libro... y veía que él también empezó a observarla, cada vez que subía. Ella también era una mujer sencilla, nada llamativa, pero bien arreglada, con su rubia cabellera suelta, también cerca de los 30 años.
A medida que pasaban los días, ambos esperaban el momento de verse, sin decir nada. Un día ella decidió sentarse en un asiento de dos, y el al subir ,se frenó, dudó y finalmente se sentó a su lado. Y ella entonces, pudo ver el libro que leía...era referente a castillos en Europa. Eso la sorprendió agradablemente, pues ella era una enamorada de los castillos...siempre soñaba con éstos e inventaba, en su fantasía, algún romance.
El tren empezó a andar con todos los chirridos naturales de sus ruedas, sobre las vias desparejas y de vagón en vagón, circulaban los vendedores voceando su mercadería. Que medias...que CD con melodías románticas...que libros para pintar para los chicos...y el chocolate! A ella le gustaba, pero ese día, no compró. En cambio él adquirió dos. Los sostuvo un minuto en sus manos y alargándole uno, le dijo: - ¿la puedo convidar? Ya que viajamos juntos todos los días, podemos compartir un chocolate, no? Me llamo Sergio - Ella dudó un instante, luego tomó la golosina y le contestó: - Gracias. Me llamo Mónica - Ambos empezaron a sacar el envoltorio y paladearon lo que ese día era un manjar.Ambos murmuraron: - ¡Que rico! - Empezaron a hablar de trivialidades, sin entrar en ningún tema personal.El tiempo, la política, la crisis, eran los temas.
Al llegar a Constitución ambos dijeron: - Hasta mañana - Y se fueron más contentos que nunca...
Al día siguiente ya entraron en otra conversación... la familia, el trabajo... y el le preguntó a que hora volvía... a lo que ella respondió no tener una hora fija, porque dependía a que hora venía el relevo en el maxikiosco, donde trabajaba... a veces era a las 15 hs., pero otras llegaba a las 16 hs.
Esa tarde , cuando ella llegó a la estación, vio que el la estaba esperando. Fué como una cita tácita. Cuando ella debía bajar en Longchamps, el le pidió para ir a tomar un café. Ella aceptó y fueron al restaurant pizzeria que estaba a una cuadra.Ella pidió un té y el un café...al ver las tortas pidieron una porción que comieron entre los dos. Hablaron animadamente y en un momento el le dijo: - Yo no debería estar viviendo con mis padres, pero es cómodo para ambas partes y a pesar de que les doy un dinero, yo puedo ahorrar para mi proyecto... - ¿Qué proyecto? - quiso saber ella. - Deseo hacer un viaje de estudios por Europa... - y quedó ahí el tema. Ella también tenía ese deseo, pero lo veía muy lejano.
Al terminar el té, ella dejó su mano sobre la mesa, y entonces el le colocó la suya encima. ESE CONTACTO FUE ELECTRICO para ambos... se miraron profundamente, sin palabras, pero sintiendo dentro de ellos, algo muy fuerte.
Luego salieron y caminaron por las calles arboladas, tomados de la mano. Parecía una antigüedad, pero que bien se sentían. En una esquina, él la acercó y le dio un beso en los labios... explotaron millones de estrellas luminosas... y en ese momento quedó sellado un amor que empezó en el tren!

viernes, 7 de agosto de 2009

MATTHEW MACFADYEN


Mi musa inspiradora

Debo decir que desde hace un año me hice “fan” de este actor británico. ¿Porqué? Pues… ¡ me cautivó al verlo en la película Orgullo y Prejuicio! Primero me encantó la película y en seguida me enamoré del protagonista, Mr.Darcy, y luego empecé a indagar sobre este actor. Aquí voy a hablar solamente de esta película…más adelante comentaré sobre las otros films y series de este actor.
Esta película está basada en la novela de Jane Austen que vivió en el siglo XVIII y supo describir a las personas de su época. Después de verla, me explotó la idea de escribir una novela… y así fue como apareció la primera “Un viaje al pasado”. Me encantó la forma de vida de la época…el amor, las leyes que tenían a las mujeres completamente desprotegidas, por ende debían conseguir marido a toda costa. Y poco a poco entré en el mundo del siglo XVIII. Tuve que investigar mucho, tanto para el primer libro como para el segundo, donde me ocupé justamente de las leyes. Y ahora estoy investigando para mi tercer libro que formará “La trilogía del siglo XVIII”de Eliane.
Debo agregar que en mis novelas y también en los cuentos cortos, le doy mucha importancia al contacto de las manos, pues esa era una de las formas de acercamiento de las parejas.
Lógicamente todos mis escritos tienen como musa inspiradora al Sr.Matthew MacFadyen.
He ilustrado todo esto con fotografías de la mencionada película, con su contacto de manos, y el final, tan romántico…

CONTACTO MANOS


orgullo y prejuicio - Final


miércoles, 5 de agosto de 2009

LEJOS DEL FRIO DEL SUR . por Amaranta


Pongo aqui un cuento de una escritora que reside en Punta Alta de la Provincia de Buenos Aires, y que es una poeta muy querida por mi.


Lejos del frío del sur

El cielo semeja una cúpula en donde Miquel Ángel ha esbozado la magnificencia de un día redentor. La claridad rojiza llega a la costa en donde un manto de espuma y caracolitos tejen una puntilla blanca. Bajo las palmeras nos miramos en silencio. La brisa agradable envuelve, con un manto de tibio aliento, nuestros cuerpos bronceados, apenas cubiertos. Sonreímos y miramos la extensión de la playa. Los niños corren mientras arrojan piedritas a las gaviotas que bajan furtivas a llevarse los pescados esparcidos, como gasa de hilos plateados, por las redes de los pescadores. La gente camina descalza perseguida por sus huellas, sintiendo la tibieza en sus pies cansados. Los pareos con que algunas mujeres cubren sus cuerpos me recuerdan los velos de seda de los atestados mercados marroquíes. Las pocas sombrillas que quedan en pie semejan banderas sin patria defendiendo, contra viento y marea, la isla del bienestar absoluto. Un barco petrolero avanza en la lejanía cerca de una boya anaranjada y el clamor de su sirena deja un despojo de nostalgia, tal vez la de los marineros que desean llegar a puerto, quizás la de tantos muertos que nunca se reconocieron. Junto a la rambla, lanchas y veleros tienden amarras reunidos como sus dueños deben estarlo ahora, en la cantina, refrescando sus gargantas secas. El lugar es como un rompecabezas en donde la única pieza que falta es un Quinquela Martín renacido con su humildad de hombre y su paleta de colores. Las primeras estrellas van apareciendo en el cielo, ahora despejado. La sabiduría del espíritu de la madre tierra lo invade todo como una reacción inevitable y evidente ante la presencia de las cosas naturales y sencillas de la existencia. Nos sentimos felices lejos del frío del sur. Nos quedamos hasta entrada la noche cuando un grupo de músicos, bajo lo sones del reggae cantan moviendo sus cabezas al ritmo de la música, sentados alrededor de una fogata quimérica y antropológica. Ellos se ríen y algunos se animan a bailar. Se los ve felices dentro de sus camisas jamaiquinas, disfrutando el momento como nosotros lo hacemos con el nuestro. Contemplamos el maravilloso espectáculo de la danza de las llamas y el crujir de los leños. Nuestros rostros cobran formas inusuales con la luz que alcanza a llegar desde la hoguera, somos como varios animales en uno, las pupilas ya no son negras sino grandes espejos anaranjados y de vez en cuando la luna en ellas. Una pareja de lobos que espera.
Presenciábamos inconscientemente la reunión de los cuatro elementos. El quinto –era inevitable- brillaba por hecho ante la presencia de los otros, cerrando el círculo perfecto en el que la divinidad era el centro.
Nosotros.
Lejos del frío del sur.
Cerca de todo lo bello.
En medio de un espejismo certero.

Autora: Amaranta