MIS CUATRO LIBROS EDITADOS

MIS CUATRO LIBROS EDITADOS

miércoles, 20 de enero de 2010

CUENTO AUTOBIOGRAFICO por Eliane Bösch



Siguiendo con mis cuentos cortos, hoy les traigo una historia de mi niñez. En la fotografía verán a la pequeña Eliane, a caballo, con su cartera de útiles, delantal o guardapolvo blanco, y en el cuello de la yegua, la soga con la que la ataba afuera de la escuela. El viaje, a paso de caballo, era largo, casi una hora. Al contrario de la gente a caballo que usaban el recado, yo tenía una montura inglesa que me había comprado mi padre.


Su titulo: JULIA

Yo tenía 7 u 8 años. Vivíamos en el campo, en la provincia de Buenos Aires. Para ir a la escuela la distancia era una legua, entonces iba a caballo, con mi yegua llamada Julia.

Era vieja, con reúma en las patas traseras, pero conmigo iba muy bien. Yo la cuidaba, la cepillaba y... le hablaba. Al ser hija única, debía hablar... ¿con quién? ¡ Pues con los animales!

Mi mamá me había hecho, para los días de frío, una capa azul para ponerme encima del delantal blanco y mi cartera de útiles. Cuando iba al galope, parecía Juan Moreira...(gaucho argentino).
Alrededor del cuello del animal llevaba una soga larga para atarla cuando iba a clases. Ella podía pastar afuera de la escuela...

Los días nublados eran un drama para mi, pues mi madre decía: - Hoy va a llover. No vas a la escuela. - Y yo me ponía a llorar, porque me gustaba ir. Pero cuando mi madre daba una orden , no había vuelta atrás. A veces, al rato llovía y ella me miraba. Pero no decíamos nada.
Pero los días que más tarde salía el sol, yo... volvía a llorar!

Un día llegué sobre la hora... sentí que tocaban la campana para entrar, entonces, pensando que la yegua ya sabía que me tenía que esperar, no la até.

Al ratito llega una maestra y me dice: - Eliane, no has atado a tu caballo! Lo ví que se iba hacia el cementerio... - eso era a mitad de camino de mi casa. Salí corriendo tras la misma, a toda velocidad y muy enojada. Cuando la alcancé, me subí, tiré de las riendas y le dije de todo menos bonita. Al galope, llegué a la escuela, y la ate tan cortita, que ese día no pudo comer pasto.

¡Estaba en penitencia!

A la vuelta, continuó el sermón hasta mi casa. Al llegar, relaté a mis padres lo sucedido. Mi padre se rió pero mi madre dijo: - si yo veo llegar a la Julia sola, me muero. Y luego, tu no puedes andar más a caballo.-

¡Eso lo sabía y era lo más terrible que me podía pasar!

Eliane Bösch





39 comentarios:

angela dijo...

HOLA!Eliane te deseo todo que es mejor para ti ,tu familia amistades y todos....
Agradesco tu visita en mi blog siempre cuando leer tus opiniones.Que cuento tan bonito ,muchios años para escribir mas y mas.....
Un abrazo con cariño ANGELA.

Eliane dijo...

Gracias Angela, es un gusto comentar contigo!
Un gran abrazo para ti

Noelia dijo...

¡Muy bonito el cuento!
Tengo que enseñarte lo que escribo...¡Me apasiona escribir!
Yo hace tiempo, escribir algo parecido y ahora estoy con la historia de mi abuela que a principios del siglo XX se fue a la Argentina a trabajar...¡Es un culebrón!

Eliane dijo...

Noelia: Mis padres fueron inmigrantes y sus historias son muy interesantes. Me gustaria ver algo de lo que escribes sobre tu abuela!
Besos

Ana Márquez dijo...

¿¿¿Ibas al colegio a caballo??? Si tú supieras lo que yo habría dado cuando era niña por tener un caballo... Los adoraba, en la tele ponían una serie cuyo protagonista era un maravilloso caballo negro llamado "Furia". Yo soñaba con él, lo adoraba, estaba perdidamente enamorada de ese espléndido animal.

Subir a caballo y aprender a montar en bicicleta fueron los dos sueños de infancia q se me truncaron. Ya hoy no puede ser. Pero quedan relatos como éste tuyo, para avivar el recuerdo, que, muchas veces, es como avivar la felicidad.

Un besazo y gracias, Eliane.

Eliane dijo...

Ana, cuanto me alegro que te haya gustado tanto! Te digo que mi infancia con mi yegua, las vacas, y demás animales de granja, fué muy feliz.Al cumplir 10 años, nos fuimos a vivir a la ciudad y ahi se terminó el caballo!
Un abrazo grande

Guacimara dijo...

Que chulada poder ir al cole a caballo! A mí también me hubiera encantado tener uno, pero el único que pude tener fue el de la Barby y lo cuidaba como un tesoro. A mí me encantaba el de Pipi Langstrum. De vez en cuando mis padres nos llevaban a mi hermana y a mí a unas cuadras donde montábamos unos caballos muy mansos y me sentía la niñas más feliz del mundo. Siempre soñé con comprar uno cuando fuera mayor... pero de momento no ha podido ser.

Eliane dijo...

Guacimara, es increíble como me cuento, hizo aparecer los fans de los caballos!!!!La verdad, yo los quiero mucho! Y entienden...la Julia, cuando la retaba, bajaba la cabeza...jajaja Me caí muchas veces de los caballos, pero nunca fué por culpa de ellos...!
Un abrazo

Alfred dijo...

Hola pues!!!!! Muy lindo blog. Total estamos en la época de los blogs! Voy a poner tu blog como link en el mío. Así estamos en contacto!! ¡Que el verano tenga una sonrisa para ti!

Eliane dijo...

Alfred:Muchas gracias....estaremos en contacto como siempre!
Un abrazo

Patricia. dijo...

Qué recuerdos más bonitos Eliane, me ha gustado mucho lo que nos cuentas. Seguro que Julia se arrepintió de haberse marchado.
Entonces desde pequeña sabes montar a caballo, qué bueno! Yo sólo me he montado en un dromedario...
Besos.

Eliane dijo...

Patricia ahora te darás cuenta porque yo "quiero" enseñarle a montar bien a Matthew jajajajaja
y donde conseguistes el dromedario????
Un abrazo

Carlos Alberto Arellano dijo...

Un relato muy interesante y una hermosa foto de tu infancia.

Yo iba caminando a la escuela. Tenía que caminar cuatro cuadras. Recuerdo que un amigo, que vivía en la vereda de enfrente, iba en el auto de su papá. Aunque a veces pasaban a mi lado, ni una sola vez me invitaron a subir. Caminar hasta la escuela era una pequeña aventura y un buen ejercicio, pero igual era raro que no me invitaran a subir al auto. ¡Jajaja! Los años de la infancia son maravillosos. ¡Me gustaba ir a la escuela! Y me hubiera encantado ir a caballo. Un muchacho adolescente aparecía a veces montado en su caballo por mi barrio, y todos los chicos nos reuníamos a su lado, maravillados del enorme animal.

Posdata: Lamento no abrir de nuevo la ventana para comentarios, Eliane. Pero tengo que cuidar mis ojos. Eso es muy importante. Entre las entradas que publico, las visitas a otros blogs, los comentarios que dejo y los correos que leo y respondo, ya les estoy exigiendo demasiado.

¡Saludos!

Eliane dijo...

Carlos Alberto. Gracias por tu comentario... lucha de clases ya desde chico, no? A mi en el campo no me pasó...Todos iban a caballo o en sulky o a pie. Pero a los 10 años, cuando vinimos a vivir en la capital, fui a una escuela privada...y me tuve que ganar a los compañeros... pues yo venía del campo,puajj...hasta que al final, me aceptaron. Fué duro para mi!
POR FAVOR, cuida tus ojos...son muy importantes! Te cuento que entro en todas tus entradas y me encantan por la diversidad de cosas. Un abrazo grande

Patricia dijo...

Eliane, monté en la silla de un dromedario en unas vacaciones que hice a Tenerife, dicen que hay partes de la isla que se parecen a África.
Besos.

Anónimo dijo...

Eli que linda historia! me encantó tu foto en el caballo! Que chiquita!... me imagino que hermosos recuerdos tendrás de esa época......ir a caballo a la escuela debe haber sido algo de lo mas divertido! Te dejo un beso grande y nos vemos pronto
Naty

Eliane dijo...

Patricia:Pensé que habías visitado las pirámides de Egipto?! Gracias por aclarar...Un beso grandote

Naty: Si la verdad que tengo lindos recuerdos de esa época. Más adelante contaré más historias con mi caballo!
Gracias por el comentario!Un abrazo grande

Carlos Alberto Arellano dijo...

No, Eliane, en el barrio de mi infancia éramos casi todos de clase media. (Y mi papá también tenía auto: Un Gordini) Excepto dos familias. Una de esas familias tenía una enorme carpintería en la esquina. Buena gente. Amables y educados. El hijo mayor estaba estudiando en la universidad en esos días. Recuerdo que nos dejaban, a mis amigos y a mí, entrar en la carpintería y llevarnos todas las maderas de descarte que quisiéramos. ¡Hermosas maderas! Y luego estaba Pepe, que vivía en un rancho, en el fondo de un terreno inmenso que tenía higueras y vides. (El padre de Pepe, que era muy duro con sus hijos, nunca lo dejó ir a un cumpleaños.) Lo que pasaba, creo, es que el padre de mi amigo, el que llevaba al chico en auto a la escuela, era un hombre que no se daba con nadie. No era el típico vecino amable que saluda, sonríe y charla con todos. Supongo que sería muy poco sociable. No recuerdo haberlo visto hablando ni una sola vez.

¡Ah, Eliane, debes haber pasado muy malos momentos en ese colegio. Bueno, hasta que al fin te aceptaron.

Posdata: Cuando vine a vivir a Buenos Aires con mis padres, después de mis primeros 20 años en Mendoza, noté que los bonaerenses se burlaban de mi manera de hablar. ¡Jajaja! El hermano pequeño de uno de mis nuevos amigos preguntó una vez, refiriéndose a mí y un poco confundido o extrañado: «¿Por qué habla tan raro?»

Onminayas dijo...

Un bello cuento, Eliane: por curioso y por entrañable.

Besos.

Eliane dijo...

Carlos Alberto:Gracias por contar lo de tu infancia, me encanta que tengo otro amigo mendocino... si la tonada siempre llama la atención!Hace unos años, cuando me iba 15 a 20 dias de vacaciones a Córdoba, se me pegaba el cantito...!!!!!jajaja pero es la forma de hablar de cada uno, del lugar donde vive!Esto no pasa solo acá... en Suiza se habla un dialecto alemán que lo entienden los suizos nada más...a los alemanes los vuelve locos pues no entienden nada!!! jajajaja
Un gran abrazo !

Eliane dijo...

Onminayas: Muchas gracias... me alegro que te haya gustado el cuento! Es un pedacito de mi vida...!!!
Un gran abrazo, gracias por visitarme!

Paula Olivieri dijo...

que genial esos recuerdos Eliane! que loco ir a caballo a la escuela... parece de cuento de hadas! muy bonito tu relato :)
un abrazo

Eliane dijo...

Paula: Gracias por tus conceptos... me alegra tu visita!
Besos

GRACHULA dijo...

eliane esta historia de julia es muy bonita.leon tolstoi decía:
"describe tu aldea y serás universal"
estas pequeñas cosas, tan intimas de alguna manera son universales y eso hace creo que a todos nos encante.
tenes alguna historia de cuando remabas???? esa no me la quiero perder!!!

Eliane dijo...

Graciela:Gracias por tu comentario... y si tengo algo de cuando remaba, foto incluida! Voy a prepararlo para una próxima entrada!!!! Besotes

salvadorpliego dijo...

Preciosa y emocionante la historia... Sigue contándonos más.

Un fuerte abrazo.

Eliane dijo...

Salvador: Gracias por tu comentario y ya van varios que me han pedido más anécdotas de mi niñez. Así lo haré!
Un abrazo

Lady Darcy dijo...

Que historia tan dulce, me gustó tu foto en el caballo, debes haber querido mucho a esa yegua!!
disculpa por pasar recien, pero estuve de vacaciones disfrutando de unos días de sol y playa (vacaciones bien merecidas aunque yo lo diga ja)pero ya estoy aquí poniéndome al día poco a poco con mis amigos virtuales. un besote.

Eliane dijo...

Me alegro que hayas tenido tus vacaciones...son muy "cargadoras de pilas"...las mias también fueron muy buenas...
A la Julia, si la queria mucho y la recuerdo hoy como era!
Un abrazote

Abuela Ciber dijo...

Tierno el relato que has compartido.

Como tu tantos niños usando ese medio para acceder a la Escuela, los hay que llegando de tan lejos pernotan en las escuelas rurales.

Recibe mi cariño.

Gladys Acha y Sergio Soler dijo...

Hola bella, cómo estás? no sé si saldrá la hora pero te cuento que son las 3 y 54 de la madrugada. Recién termino mi trabajo diario y quise pasar a saludar. Te lo debo desde hace muuuucho.
Lamentablemente, mañana debo levantarme a las 7 así que no me quedo mucho tiempo. Te mando un besazo y te felicito. Por lo que veo, el blog marcha viento en popa!
Mil besos mi querida amiga.

zarina dijo...

VUna mágica prosa,eres una maravillosa escritora
Un gusto leerte AMIGA

Un abrazo
Saludos fraternos..
AMALIA

Eliane dijo...

Abuela Cyber: Gracias por tus comentarios... aqui hay partes que los chicos duermen en la escuela y el fin de semana vuelven a la casa.
Un abrazo

Gladys y Sergio: que alegria verlos por aqui! Gracias Unos besos

Amalia:Gracias por tus halagos
Besos

Aniky dijo...

Eliane!! Por fin te dedico tiempo y te contesto. Me encantan tus cuentos cortos. He intentado contaros como encontre a Oliver en mi blog tipo historia, pero no me ha salido muy bien, releyendo me di cuenta de muchos fallos, pero bueno, por algo se empieza. Por fi, sigue contandonos cosas tan bonitas con ese estilo tan entrañable con que lo escribes. Eres fantastica! Estoy esperando tu proximo cuento! Besicos desde España, Aniky y sus historias.

Eliane dijo...

Aniky: que alegria ver tu comentario! Gracias
Un gran abrazo desde esta calurosa Argentina

Alicia dijo...

Eliane, una historia encantadora, entrañable. Me ha transportado a lugares diferentes, otra forma de vida, especial y evocadora. Un besito

Eliane dijo...

Alicia:Gracias por tu comentario... espero verte seguido por aqui!
Un abrazo

Fernando dijo...

Ahora que soy padre, comprendo los sentimientos de tu mamá, y ese morirse viendo llegar sola a Julia...
A veces los ángeles de la guarda no son suficientes :D
Entrñable, Eliane.

Eliane dijo...

Fernando:Mi madrer siempre decía:Si te veo caer del caballo, no podrás andar más en el... por suerte (!?) nunca me vió caer (y fueron muchas...)y siempre se enteraba dos o tres días después!Yo... feliz!jajaja
Un abrazote