MIS CUATRO LIBROS EDITADOS

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lunes, 28 de julio de 2014

Eliane con las vacas


   Les voy a contar aquí una aventura de mi niñez, cuando vivía con mis padres en el campo.


             Las vacas del gringo suizo

  Siguiendo con la narración de mi niñez en el campo, les contaré mis aventuras con las diez vacas de mi papá.
  Cuando había mucha sequia, escaseaban los pastos, entonces mi viejo soltaba las vacas al camino para que comieran a la vera del mismo. Ellas comían y caminaban….comían y caminaban.  Al atardecer, yo salía en mi yegua , la Julia, a buscarlas y las arreaba de vuelta. Pero… un día… sucedió algo digno de contar.  Yo salí como siempre a buscarlas y no las veía. Al pasar por el tambo Terrabusi, que era una gran propiedad con muchas vacas y cuya leche llevaban a la ciudad en grandes camiones, vi unos peones trabajando y les pregunté si no habían visto unas vacas, las que yo buscaba. Me dijeron que sí, las habían visto que seguramente estaban más lejos. Agradecí y seguí mi camino.  Después de un largo trecho las ví…estaban volviendo!  Contenta me puse al paso para arrearlas hasta casa. Al pasar por el tambo Terrabusi salía la peonada (era sábado) a caballo, en sus pilchas domingueras, con sus rastras , chambergo y botas relucientes. Me vieron y me dijeron:
-      Hola nena, encontrastes las vacas? Bien , te ayudamos a llevarlas…




Y allí, agitando el poncho y a los gritos empezaron a arrear las vacas. Yo, a los gritos les pedí que no lo hicieran. Se pararon, me miraron y yo les dije que mi papá decía que no había que hacer correr las vacas sino no daban buena leche… se miraron entre ellos (seguramente habrán pensado que el gringo suizo era loco) y siguieron al paso conmigo. De lo que charlaron conmigo no lo recuerdo pero animadamente llegué a casa…en la tranquera estaba mi papá y… mi mamá!
   Después de los saludos y agradecimientos, los jinetes siguieron al galope hacia el pueblo. Yo fui a desensillar mi yegua y mi mamá lo peleaba a mi papá…lo único que recuerdo de lo que dijo fue una frase terrible para mi: “Eliane no sale más a buscar las vacas!!”
   A la tarde siguiente, mi papá trabajaba en el campo y le fui a preguntar si iba a buscar las vacas. Y el robusto pelirrojo gringo suizo me dijo: - sí, claro!
   Me subí al caballo, traté de no hacer ruido…no vaya a ser que saliera mi mamá y dijera algo…y me fui otra vez a buscarlas. Y todo siguió normalmente.
   En otra entrada les contaré una historia sobre los terneros y yo.

Eliane Bösch

Aclaracion no tengo fotos de esa época. Las fotos son de internet... la única que tengo es cuando iba con la Julia a la escuela.




Editado por Eliane Bösch


4 comentarios:

Adelfa Martin dijo...

Aunque mis ocupaciones han limitado mucho últimamente mi presencia en Blogger, no me olvido de los amigos. Siempre los tengo presentes.
Mis saludos afectuosos.



Nada como las vivencias mi querida amiga...

Eliane dijo...

Hola Adelfa: Gracias por tu visita y comentario!
Un gran abrazo

Luciana dijo...

La Julia es una belleza y seguro que fue fiel compañera de escuela y aventuras.
Besos

Eliane dijo...

Luciana: Si, mis aventuras con la Julia son muchas e inolvidables! Era mi compinche....hablaba con ella... jajajaja
Muchas gracias por tus comentarios
Besotes